Agenda y citas
Agenda citas y turnos en tu calendario real, con recordatorios automáticos y, si lo quieres, cobro de anticipos.
Le quitamos a tu negocio las tareas que se repiten —contestar, agendar, cotizar, dar seguimiento— y las dejamos funcionando solas. Tú te quedas con el tiempo y con los clientes.
Así se ve la mayoría de los clientes que pagas. No es culpa de tu equipo: la gente pregunta a la hora que puede, y esa hora casi nunca es tu horario de oficina.
Pagaste por ese mensaje con tu anuncio. Nadie lo contestó a tiempo y, esa misma noche, el cliente le escribió a tres negocios más. Otro le respondió primero.
El asistente contestó al instante, resolvió la duda y agendó la cita — a las 11 de la noche y sin que tú movieras un dedo. El cliente ni se enteró de que no eras tú.
Cámbialo tú mismo arriba. Y recuerda: esto es un mensaje — multiplícalo por cada uno que entra de noche, en fin de semana o a media junta.
La diferencia no es técnica, es de trabajo. Un chatbot responde. Un asistente atiende, califica y agenda.
No reemplaza a tu equipo. Le quita la parte repetitiva para que lleguen a la conversación cuando ya vale la pena tenerla.
Domingo a las 11 de la noche o martes a media junta. Contesta en segundos, en el canal donde te escribieron, y nunca deja a nadie en visto.
Qué quiere, para cuándo, cuánto puede pagar, en qué zona. Una cosa a la vez, sin interrogatorio — como preguntaría tu mejor persona.
Busca en tu catálogo, tu inventario o tus servicios y le presenta lo que encaja. Si nada encaja, lo registra y le avisa cuando entre algo nuevo.
Propone día y hora, toma los datos y deja todo listo para que tu equipo confirme. Sin ir y venir de mensajes.
Cuando el cliente está caliente, te pasa la conversación con todo el contexto anotado. Tú entras a cerrar, no a preguntar lo básico.
Al que dejó de contestar le escribe de nuevo horas después, en tu tono y sin insistir. Es la parte que en la vida real nadie alcanza a hacer.
Nadie va a descargar una app para preguntarte. Tu asistente trabaja en los mismos canales que ya usas, con tus mismas cuentas, y todo llega a un solo lugar.
No importa por dónde te escribieron: tú y tu equipo lo ven todo junto, con el historial completo de cada cliente.
Conversaciones, pedidos, citas y reportes. Tú ves el negocio; el asistente hace el trabajo.
Sabemos cuál es el miedo real: que le diga una barbaridad a un cliente y tú te enteres después. Por eso lo primero que definimos contigo no es lo que puede decir, sino lo que tiene prohibido decir.
Solo habla de tu catálogo, tu inventario o tus servicios reales. Si le preguntan por algo que no manejas, lo dice y ofrece lo que sí.
Cita el precio exacto que tú cargaste. Ni uno distinto, ni un aproximado, ni un «creo que…».
Si el cliente quiere negociar, esa conversación te la pasa a ti. Nunca compromete algo que tú no autorizaste.
Explica las opciones que sí manejas, pero aprobaciones, cálculos o casos delicados los define tu equipo o quien corresponda.
Ese sigue siendo tu trabajo, y así debe ser. Lo suyo es que llegues a la mesa con el cliente correcto y ya calificado.
Cuando algo se sale de lo suyo, avisa que va a confirmarlo y te entrega la conversación. Nunca improvisa una respuesta.
No vendemos "un chatbot". Montamos el sistema que tu negocio necesita —agenda, pedidos, ventas y, si lo necesitas, cobros— y lo dejamos corriendo 24/7 en WhatsApp, Instagram y más.
Todo sistema incluye agenda real, recordatorios, seguimiento de leads, reportes y atención multicanal. Y si lo necesitas, integramos cobros por WhatsApp como opcional.
No es un proyecto de tres meses ni te vamos a pedir que cambies cómo trabajas. Nosotros lo armamos todo; tú pones tu información y das el visto bueno.

Llenas la solicitud de abajo. Si encajamos, te llamamos, entendemos cómo atiendes hoy y te decimos con honestidad si esto te sirve o no.

Tu catálogo o inventario como lo tengas hoy, tus horarios, tus reglas y las preguntas que más te hacen. Nosotros lo ordenamos.

Armamos a tu asistente con tu información, tu tono y tus reglas. Aquí no haces nada: es nuestro trabajo pesado.

Tú y tu equipo le escriben como si fueran clientes, ajustamos lo que no les guste, conectamos tus canales y empieza a atender de verdad.
Y después del día 3 no te dejamos solo: las primeras semanas revisamos las conversaciones reales contigo y lo afinamos con lo que de verdad pregunta tu mercado.
Incluye armar tu asistente con tu información, conectar tus canales y dejarlo funcionando en menos de tres días. Después, un plan de acompañamiento mensual para que tu asistente no se quede congelado: ajustes, mejoras y soporte directo. El número exacto te lo damos en la llamada, sin letras chiquitas.
Preferimos decírtelo aquí y no en la llamada. Tomamos pocos negocios a la vez porque cada sistema lo armamos a mano con tu información.
Y si tienes una que no está aquí, la respondemos en la llamada.
No escribe como robot: contesta con el tono de tu negocio, entiende faltas de ortografía, audios y fotos. Dicho esto, nunca le decimos a un cliente que habla con una persona. Si pregunta directamente, lo dice — y en la práctica a nadie le molesta cuando le resuelven lo que necesita a las once de la noche.
De tu información, como la tengas hoy: un Excel, una hoja de Google, tu página o tu CRM. Nosotros lo ordenamos el día 1. Solo puede hablar de lo que está ahí, y cuando lo actualizas, se actualiza lo que ofrece.
No. Trabajamos con el número que tus clientes ya conocen y con las cuentas de Instagram y Facebook que ya tienes. Nadie tiene que enterarse de nada ni volver a guardar un contacto.
Avisa que lo va a confirmar y te pasa la conversación con todo lo que ya habló. Nunca inventa una respuesta para salir del paso. Tú defines desde el día 1 qué temas siempre quieres atender personalmente.
No, y sinceramente no queremos venderte eso. Lo que hace es quitarles las primeras preguntas de siempre y el trabajo de perseguir a quien no contesta, para que dediquen su día a atender y cerrar.
Cuando quieras. Entras al chat, el asistente se hace a un lado y tú sigues la plática. Cuando terminas, retoma solo. También puede avisarte por WhatsApp o Telegram cada vez que haya un cliente caliente.
Tuyos. Todo vive en una cuenta a tu nombre: las conversaciones, los datos y tu información. Nosotros lo construimos y lo mantenemos, pero la llave es tuya y te la puedes llevar el día que quieras.
La implementación arranca desde $8,990 MXN. Incluye armar tu asistente con tu información, conectar tus canales y dejarlo atendiendo en menos de tres días. Después, un plan de acompañamiento mensual de monto pequeño: ajustamos tu asistente cuando cambian tus precios, horarios o servicios, lo mejoramos con lo que vemos en las conversaciones y tienes soporte directo, para que no se quede congelado el día que se entrega. El monto exacto depende de los canales y de lo que quieras automatizar: en la llamada de 30 minutos te damos un número cerrado, sin letras chiquitas, y tú decides. Aceptamos tarjeta o transferencia.